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17 diciembre, 2014

Avanzando hacia 2016

“La predicción de tendencias es como la arqueología, pero del futuro”. Esta frase pertenece a Lidewij Edelkoort, la pionera en el análisis y anticipación de las ideas que configuran la moda cada temporada. Su cita define a la perfección la naturaleza científica de un analista y predictor de tendencias, una figura con la capacidad de adelantarse al futuro y detectar qué estilos luciremos, qué estampados triunfarán y qué actitudes adoptará el consumidor. El grupo K-Hole bautizó el normcore (la antitendencia que lucha hoy por imponerse), la agencia Stylesight ha avanzado lo que llevaremos en el verano de 2015 (minimalismo, camuflaje, tonos caramelo, estampados geométricos, vaqueros sin lavar), y otros expertos estudian ya cómo afectarán al sector del retail los asentamientos en Marte previstos para 2023. 

Percibir los primeros indicios de estas tendencias requiere un estudio exhaustivo de campos que van desde la ciencia hasta la gastronomía. Con el análisis del Big Data esta tarea se ha facilitado, pero ante la acelerada caducidad de las tendencias, predecir los gustos del público sigue siendo todo un reto. No obstante, muchos sabían hace tiempo que Dior combinaría vestidos de Alta Costura con zapatillas deportivas.
La decisión de Dior y Chanel de subir las sneakers a la pasarela ha llegado justo en el punto álgido de la fiebre por el running. ¿Casualidad? No. Las colecciones de prêt-à-porter se planean con casi dos años de antelación respecto a su llegada a las tiendas, y el consumidor ha podido cambiar para entonces. Saber cuáles serán sus preferencias resulta clave para planificar una estrategia de éxito. 

DNIMLAB se especializa en tendencias denim, analiza áreas
para detectar nuevos fenómenos que influirán en el mercado: el arte, la música, otros diseñadores, la arquitectura, la fotografía, la ciencia, la tecnología y los eventos socioeconómicos. 


"Viajar es muy importante para un trend forecaster. Necesitamos estudiar los lugares como si fuéramos antropólogos, conocer a gente distinta, ver colores, texturas y paisajes diferentes". Todo ello puede traducirse en la creación de un estampado, una silueta, o la manera de lucir un complemento. 
Los tejidos son uno de los principales factores que determinan el nacimiento de nuevas tendencias: “Las ferias textiles son el primer paso de la pirámide, condicionan los colores y las técnicas que luego se traducirán en texturas, lavados y estampados”. 
El cine y la televisión, son otros grandes condicionantes. Con el estreno de El Gran Gatsby la moda volvió a los años 20, y Mad Men recuperó los 60.



La elaboración de un informe de tendencias puede requerir de dos a tres meses de trabajo. El punto de partida es un estudio y observación de 360º de la principal expresión creativa para entender su influencia general en campos que van desde el negocio editorial hasta la gastronomía. La clave, es entender lo que sucede en estos “mundos”, cómo se afectan entre ellos y se inspiran en distintos niveles. Una vez recopilado el material se procede a la etapa de análisis, a través de las herramientas, colores y tendencias que actúan como factores de influencia. 
Las previsiones deben adelantarse a un año y medio como mínimo. "Los informes de tendencias emergentes les dicen a las empresas: 'Deberíais tener esta tendencia en el radar. Todavía no es importante, pero lo será dentro de un año'".



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